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04 de marzo de 2005 Enrique Mezquita. Valencia La frecuencia del autismo se sitúa en 1 de cada 166 niños Autismo y TDAH preocupan a los neuropediatras por su frecuencia cada vez más alta. En el VII Curso Internacional de Neuropediatría y Neuropsicología Infantil, celebrado en Valencia, se ha ahondado en los temas más candentes relativos a ambos trastornos.
La frecuencia del autismo, la forma más grave de los trastornos del neurodesarrollo, está aumentando. Actualmente ya es de uno por cada 166 niños, muy por encima de lo esperado. Por su parte, el trastorno por déficit de atención por hiperactividad (TDAH), el cuadro neuropsicológico pediátrico más frecuente, sobre todo entre niños varones, tiene una frecuencia que ya ronda el 6 por ciento. Autismo y TDAH han sido los principales asuntos del VII Curso Internacional de Neuropediatría y Neuropsicología Infantil, en Valencia.
Fernando Mulas, director del Instituto Valenciano de Neurología Pediátrica (Invanep), coordinador del curso y jefe de Neuropediatría del Hospital La Fe, ha explicado que "el autismo puede manifestarse en su comienzo de manera poco relevante, en forma de trastorno del espectro autista (TEA)". Manuel Posada de la Paz, coordinador del Grupo de Expertos de Autismo del Instituto Carlos III, ha señalado que la mayor información y la mejora de los instrumentos de diagnóstico justifican el incremento de los casos de TEA. Sin embargo, en nuestro medio estos niños siguen diagnosticándose tarde, por lo que se ha realizado un acuerdo con la Asociación Española de Pediatría para establecer programas que adelanten la sospecha diagnóstica. En una conferencia pronunciada por Roberto Tuchman, del Hospital Infantil de Miami (Florida), se ha planteado la curación del autismo por medio de su comprensión. Es decir, realizando una intervención temprana multidisciplinar y empleando la medicación de forma no sistemática, sino sintomática. En cuanto al TDAH, sus características perturban el ambiente familiar y el escolar, si bien en muchos casos los niños no están ni diagnosticados ni correctamente tratados. Según Mulas, "el infradiagnóstico actual en el TDAH es importante. A la consulta sólo vienen los niños que ya han alcanzado niveles dramáticos. Sin embargo, hay otro gran grupo con problemas de atención, notas por debajo de lo esperado o excesivamente inquietos y que, sin embargo, pasan inadvertidos y no son tratados, perdiendo la oportunidad de recibir un apoyo médico psicológico y farmacológico imprescindible para normalizar su comportamiento y no agravar su situación". Para el experto, "no tratar el TDAH repercute en sus resultados académicos y lo lleva a vivir en un estado de impaciencia permanente; por último, la impulsividad impide que sean reflexivos y, por tanto, que puedan actuar de forma madura". Terapia más sencilla La última novedad farmacológica para el TDAH es el clorhidrato de metilfenidato de liberación prolongada, comercializado por Janssen-Cilag como Concerta. "Se trata de una pastilla auto-programada para liberarse lentamente, lo cual permite la administración única una vez al día", ha explicado el experto. Aunque la nueva farmacología se va afianzando, no hay que olvidar la necesidad de apoyo psicopedagógico. A pesar de que se considera imprescindible, la cobertura es muy deficitaria. En el curso también se han resaltado los avances de los estudios con magnetoencefalografía en TDAH. Mulas ha destacado un trabajo realizado por centros de Madrid y Valencia que ha descrito los diferentes circuitos cerebrales involucrados en los distintos tipos de TDAH, "lo que es una evidencia más del fondo neurobiológico del problema y posibilitará la aplicación de fármacos más específicos". Liberación prolongada Hasta hace poco la terapia farmacológica para el TDAH se basaba en el uso de metilfenidato de liberación inmediata, un fármaco que presentaba un gran inconveniente para padres, profesores y sobre todo niños afectados: precisaba de su administración en tres dosis diarias. "Esta peculiaridad se convertía en un escollo para los padres que debían confiar el fármaco a los profesores o a sus propios hijos -en Cataluña, por ejemplo, está prohibida la administración de fármacos a alumnos-, con el riesgo que eso entrañaba, desde perder la medicación hasta no tomarla por vergüenza", ha señalado Fernando Mulas. Por eso, el clorhidrato de metilfenidato de liberación prolongada, que se administra en una única dosis, por la mañana, elimina de un plumazo cualquier situación embarazosa al niño, por la posible presión de sus compañeros por tomar medicación en el colegio, y a los padres les ahorra la necesidad de supervisar tratamientos a lo largo del día.
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