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Ángeles López  'El arlequín' | Pablo Picasso.
Autismo versus síndrome de Asperger
«Ser autista no es lo mismo que estar en el corredor de la muerte –no es una sentencia de muerte—, es simplemente un nombre que se le da a un tipo de comportamiento que dura toda la vida». Así lo explica Luke Jackson, joven británico de 13 años que tiene el síndrome de Asperger y que ha escrito un libro sobre cómo es su vida. 'Freaks, Geek and Asperger Syndrome' es el título de esta obra que vendría a significar algo parecido a 'un bicho raro con síndrome de Asperger'. En ella este chico cuenta su experiencia e intenta ayudar a otras personas afectadas. Amparo Moreno, secretaria de la Asociación Asperger España y madre de un hijo de 21 años con este trastorno, explica que el mayor problema que tuvo al principio fue que «los médicos no conocían este síndrome y no eran capaces de diagnosticarlo, sin embargo, yo notaba que mi hijo era raro». «Lo que ocurre con estos niños es que tienen ventajas y dificultades. Hay que enseñarles a que identifiquen situaciones habituales de la vida cotidiana. Por ejemplo, mi hijo decía que los compañeros del colegio se metían con él porque daba vueltas alrededor de un árbol, y es que él no pensaba que eso no fuera normal. Además, como no entienden el lenguaje no verbal, no hay que insinuarles cosas con gestos sino que hay que explicárselo con palabras. Por otro lado, tienen una gran memoria y no tienen maldad en lo que hacen o dicen», explica Amparo. Su hijo llegó a estudiar formación profesional aunque lo que frenó sus estudios fue el inglés «porque era una asignatura que se le atragantó». Cada niño es un mundo, explica Elvira Sanjuán, madre de un hijo de 12 años con autismo más severo. «Yo tuve suerte porque mi hijo era sordo y desde muy pequeño lo estuvimos observando y llevándolo a médicos. Su autismo se lo detectaron cuando tenía dos años, muy pronto para lo que es habitual, y desde entonces estamos trabajando con él. Como es difícil diagnosticarlo, algunos médicos piensan que nos angustiamos sin razón». Su consejo hacia otros padres es «que no se esperen, esta enfermedad necesita una estimulación temprana». «Me gustaría que los especialistas animaran más a los padres porque a veces son demasiado pesimistas con nosotros». Detectar tardíamente este trastorno ocasiona un retraso en las ayudas a padres, maestros y niños. Además, no es infrecuente encontrar a adultos con autismo que en su infancia fueron mal diagnosticados como esquizofrénicos. Amparo Moreno explica que con la asociación pretenden difundir las características de este síndrome para que se pueda diagnosticar antes y para que por ejemplo las autoridades puedan asignar un profesor de apoyo en aquellas aulas donde se encuentren este tipo de alumnos.
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